El domingo 15 de enero un menor de 13 años desapareció en las aguas del Río Paraná a la altura de Quinta Zelaya cuando trataba de salvar a su prima quien había ingresado al río para buscar una ojota que fue llevada por la correntada. El joven no logró salir del agua.

Según las declaraciones de los familiares del joven que se encontraban en el lugar, pasando el día por el festejo del cumpleaños de su madre, vieron como el chico se hundía a metros de la costa. Además también remarcaron que lo vieron salir tres veces hasta llegar a la altura de la toma de agua de la cooperativa de agua potable y luego no volvió a salir.

En el día de hoy Prefectura Naval Argentina pidió a la Cooperativa de Agua Potable de la ciudad que se apagaran las bombas para poder realizar un rastrillaje en la zona, alrededor de las 7 de la mañana, una embarcación con buzos tácticos comenzaron a rastrillar el sector comenzando sobre el lado sur del Club Náutico. Cerca de las 10 de la mañana, se los pudo ver trabajando entre los pilotes de la toma de agua.

A las 5 de la tarde se informó que se halló el cuerpo del menor a 1.000 metros río abajo de donde se lo había visto por última vez.

El cuerpo fue trasladado para que se le realice una autopsia.

Nuevamente el Paraná se lleva otra vida, una familia queda destruida y a pesar de las reiteradas veces que los medio informan sobre la gravedad de estos casos, no se toma conciencia.