Kevin Seisas, Juan Pablo Vidal, Valetín Lagalla Isaia y Martín Cainelli, este último residente en la localidad de Fray Luis Beltrán, son los cuatros jóvenes que padecen Trastornos de Espectro Autista (TEA) y que formaron parte de la expedición que llegó hasta el campamento Plaza Francia, ubicado a más de 4.000 metros de altura, en el Aconcagua.

La expedición, que estuvo a cargo del profesor de Educación Física Oscar Mero, contó con la presencia de otros tres profesores, un médico, un kinesiólogo y dos terapeutas que trabajan a diario con los chicos en un centro terapeútico de la localidad de Rosario (GEA), dirigido por el propio Mero.

Cabe destacar que varios de los jóvenes integrantes del grupo ya habían escalado los cerros Uritorco y Champaquí (ambos en Córdoba), Los Puquios y Penitentes (Mendoza). Pero esta no era una expedición más, sino la primera en la historia Argentina de chicos autistas que escalaría el Aconcagua, lo que demandó una preparación especial.

Los chicos entrenaron tres horas diarias de lunes a viernes durante dos años, con una preparación intensa e integral, que abarcó escalada deportiva, musculación postural, cinta, caminatas (trekking) y natación.

En diálogo con 11Noticias, el profesor Oscar Mero, comentó cómo surgió la difícil empresa que terminó siendo todo un éxito: “Hace seis años que trabajo como terapista de los chicos en la parte cognitiva y hace dos propuse hacer montaña porque veo características en ellos que son buenísimas. El tema de la convicción, ellos no se quiebran y tienen una disciplina impresionante. Lo propuse apenas empecé a trabajar”.

El encargado de la expedición aseguró que los chicos no tuvieron ningún inconveniente en el Aconcagua y explicó que se les realizaban dos chequeos diarios. “La saturación de oxígeno que tenían allá arriba era casi del 98%, casi como si estuvieran mirando la tele y tomando una coca en casa”, bromeó Mero, aunque reconoció, como era de esperar, que “se sintió un esfuerzo físico importante porque es una caminata bastante grande y se cansaron, pero nada más que eso, estuvieron excelentes”.

Es importante mencionar que el trabajo físico genera un gran beneficio en todas aquellas personas que sufren TEA, ya que la medicación que consumen genera obesidad o debilidad muscular, además de permitir la integración entre ellos.

En ese sentido, el profesor sostuvo que “a partir de que nosotros empezamos a trabajar la parte deportiva con los chicos, han incrementado la relación entre ellos de una manera impresionante. Hoy en día, los más grandes, tienen una relación, juegan, se molestan entre ellos y es algo que si uno lo ve, a lo que eran hace años atrás, es un logro tremendo; un avance genial”.

“Martín vino contento, feliz”

Héctor Cainelli, Papá de Martín, dialogó con este medio y dejó su visión de esta maravillosa experiencia que pudo vivir su hijo. “Principalmente lo que más nos llamó la atención es lo contento que vino. Teníamos mucho preocupación porque el extrañara mucho. Siempre ha sido por demás de pegado con nosotros, es muy dependiente”, comentó.

A pesar de todo, Héctor se sinceró y reconoció que en un principio ni él un su señora estaban de acuerdo con esa loca idea de que Martín escalara el Aconcagua: “Fuimos a la primera reunión pensando que íbamos a decir que no, ni loco lo dejábamos ir una semana solo al Aconcagua. Pero cuando empezamos a ver el entusiasmo y la organización que había en esto, empezamos a cambiar de opinión”.

“Después inmediatamente me enganché y traté de dejar de lados los miedos, los fui reemplazando por entusiasmo”, explica Héctor y no se olvida de agradecer a la gobernación de Mendoza y a la intendencia de Las Heras, ya que ambos entes gubernamentales apoyaron la expedición y se hicieron cargo de los gastos.

“Él vino contento, feliz, comentando, a pesar de que estos chicos tienen dificultades para comentar, sin embargo él comentó algunas cosas. Se ve que la pasó muy bien y para él fue una gran experiencia”, agregó.

Por otra parte, mencionó que recién cuando vio algunas fotos comprendió la dimensión del lugar adonde habían llegado. “Comprendí lo difícil del camino, por el frío, el viento, pendientes muy altas y haber sorteado todo eso tiene que haber sido para él un aprendizaje bárbaro”, sostuvo.

Cruce de Los Andes

El próximo objetivo, que ya está planteado y aprobado por la Municipalidad de Mendoza, según comentó Oscar Mero, es que los chicos realicen el cruce de Los Andes a través de la Quebrada de Matienzo.

“Va a ser una movida bastante grande y tiene un plus que es que se cumplen los 200 años del cruce Libertador”, se entusiasmó Mero y adelantó que en esta oportunidad participarán alrededor de veintes chicos, todos con TEA, y alrededor de 50 terapeutas, más los especialistas que aporten la empresa Aymará y la Municipalidad de Las Heras (localidad de la provincia de Mendoza).