Hace varios meses atrás, este medio expresó a través de las palabras, la necesidad imperiosa de una nueva ley que reglamente un correcto funcionamiento de los Centros de Estudiantes en las escuelas de nivel secundario y los institutos de nivel terciario.

En el mes de junio del año 2010 el Diputado Socialista Sergio Liberati, cuyo mandato legislativo concluye el próximo 10 de diciembre, presentó en la Cámara de Diputados de la provincia, un proyecto para que “se reglamente el derecho de agremiación de los estudiantes, para conformar organismos de representación estudiantil, bajo la forma de un único Centro de Estudiantes en cada uno de los establecimientos de los niveles secundario y superior, dependientes del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe”.

Finalmente, el pasado jueves 17 de noviembre, el proyecto contó con el apoyo de todos los Diputados, con 35 votos por la afirmativa, ninguna abstención, ningún voto negativo y 14 ausencias. Ahora falta que el senado también apruebe el proyecto, algo que parece lógico pero que puede no suceder, ya que siempre la cámara alta ha sido reacia a la hora de darle el visto bueno a este tipo de iniciativas.

Cabe aclarar, que actualmente funcionan organizaciones estudiantiles en los distintos colegios secundarios, es por eso que esta ley no viene a "crear" los Centros de Estudiantes, sino a reglamentar el funcionamiento, teniendo en cuenta que el decreto en vigencia data del año 1988 y está prácticamente vacío de contenido.

El funcionamiento de estas organizaciones implica de alguna manera la revalorización de los principios democráticos, de la conciencia cívica y del sentido comunitario. Estos espacios fomentan la participación de los jóvenes, siendo una herramienta fundamental para la formación de futuros políticos y dirigentes que deberán manejar las riendas de nuestro país.

Es hora de saldar una gran deuda que se tiene con los jóvenes. Fomentando los centros de estudiantes secundarios estamos promoviendo los valores democráticos y el pluralismo de ideas. Es una manera de abrir espacios de participación, una forma de construir un poco más de democracia.