Desde el día sábado el encuentro de colectividades se ve suspendido por tormentas. Tanta lluvia y ráfagas de viento de más de 90 kilómetros por hora hicieron estragos en las instalaciones pertenecientes a la Fiesta de Colectividades.

Lagunas en el pasto, carteles retorcidos y caídos y banderas deshilachadas es lo que se ve en el gran predio que espera poder ser fiesta.

Como cuenta la leyenda popular, hace muchos años, una pareja de gitanos pidió participar de la feria y los organizadores no se lo permitieron. “El estatuto sólo refiere a la participación de colectividades; ustedes forman una comunidad”, argumentaron. Desde aquel momento, año a año, el inicio de la feria está marcado por la lluvias y tormentas, o en algún momento durante los días que transcurre el evento, llueve. Por eso se habla de la “maldición gitana de la feria de las colectividades”.

Todo comenzó hace más de tres décadas, en el año 1985, cuando un grupo de inmigrantes de distintos lugares del mundo y sus descendientes, pertenecientes a distintas colectividades extranjeras de nuestra ciudad, tuvieron la feliz iniciativa de reunirse con la finalidad de organizar un ENCUENTRO festivo, sin distinción de credos ni razas. Hoy la fiesta llega a su edición 34 con medio centenar de colectividades y con una enorme cantidad de público que año tras año espera la fiesta de colectividades más grande del país, reflejo de una ciudad de puertas abiertas.