Al llegar a la chacra fuimos recibidos por una mujer, una madre de familia que actualmente vive con sus hijos en una de las viviendas dentro del campo de los Amelong y que, vale aclarar, nada tiene que ver con los represores ni con lo acontecido en el lugar durante la {ultima dictadura cívico militar.

Rodeadas por algunos árboles y con altos pastizales, las casas inspiran terror, probablemente porque uno sabe que allí funcionó un campo clandestino de detención. Intentamos tomar fotografías de ambas edificaciones, pero sólo nos permitieron fotografiar una de las moradas.

Cuenta la mujer que una vez al año se acercan los jueces junto a los represores que por allí pasaron hace más de 30 años y declaran barbaridades sin ningún tipo de pudor, admitiendo las torturas realizadas y contando que tenían a los detenidos tapados por alfalfa para ocultarlos. Además, siempre sostienen que dentro de ese campo, que se extiende desde la vera de la Autopista hasta el Río Carcarañá, no hay ningún cuerpo; fueron llevados a otro lugar.

Se estima que al menos 15 personas estuvieron en ese campo entre febrero y marzo de 1978. La mayoría de esos militantes detenidos habían pasado por la famosa Quinta de Funes, lugar que los militares debieron evacuar tras recibir denuncias desde el exterior.

En los años setenta pocos hablaban del tema, y simplemente se mencionaba por lo bajo. Hoy en el pueblo sigue habiendo temor a la hora de contestar alguna pregunta sobre el tema y muchos prefieren evadir el interrogante, mirar para otro lado.

El abogado y ex Teniente Juan Daniel Amelong, familiar directo del dueño del campo, y responsable del centro clandestino de detención conocido como “Quinta de Funes”, se encuentra cumpliendo cadena perpetua en Campo de Mayo, pero no por lo sucedido en La Intermedia, sino por otras causas.

PROYECTO HISTÓRICO

Hace algunos años desde la comuna pretenden transformar el lugar en un espacio histórico, para mantener viva la memoria y que las generaciones futuras puedan comprender los hechos sucedidos, para no repetir el pasado. El actual dueño del territorio donde se encuentran las viviendas, Miguel Amelong, familiar del represor, se opone al proyecto y no quiere vender las tierras.

El Presidente Comunal Néstor Sánchez, también charló con 11 Noticias sobre el tema:“esta es una historia contada, porque no hay documentos y hay pocos testigos. En la época del proceso se recogían cadáveres de compañeros muertos, debajo del puente del Río Carcarañá o a la vera de la autopista, por su puesto que de eso no hay ninguna documentación porque eran enterramientos absolutamente clandestinos”.

“En esa época nosotros éramos jóvenes y queríamos cambiar el mundo, valíamos lo mismo que un pollo, porque un pollo se lo podía matar sin que diga nada. Entonces, cuando el terrorismo viene de parte de quien tiene que defender a sus ciudadanos, se llama terrorismo de estado y es doblemente grave”, sostuvo Sánchez.

“Por ahí se puede escuchar la historia contada por los que manejaron durante toda la vida el país, que decían que había una guerra. Pero en esta guerra, sumamente desleal, quien te debía defender no te daba ningún derecho a defenderte”, agregó.